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¿Democracia, teocracia o monarquía? Liderazgo (Imamato) y la crisis política en los orígenes del islam; Guía integral en 10 cuestiones clave

By admin , 21 October 2026

¿Democracia, teocracia o monarquía? Liderazgo (Imamato) y la crisis política en los orígenes del islam; Guía integral en 10 cuestiones clave

Equipo Editorial de www.islamoriente.com

Introducción (¿Por qué es necesario para el ser humano contemporáneo releer la teoría del liderazgo en el islam?)

Cuando un lector occidental se encuentra con términos como «chiita», «Imam», «el evento de Karbala» (el martirio del Imam Hussein y sus compañeros en el año 680 d. C.) o «el Salvador del Fin de los Tiempos», a menudo se enfrenta a representaciones reduccionistas en los medios de comunicación; imágenes que limitan estos conceptos a disputas sectarias en Oriente Medio, rituales tradicionales de duelo o profecías extremistas. Detrás de estas representaciones, una cuestión fundamental en el ámbito del pensamiento político ha quedado silenciada: ¿constituyen las creencias chiitas un sistema de pensamiento coherente basado en la racionalidad, la justicia y la dignidad humana, o son simplemente una justificación religiosa de una derrota histórica por el trono del poder?

El propósito de este ensayo es examinar el concepto de liderazgo en el islam no a través de los prejuicios sectarios, sino en la balanza de la filosofía política, la ética pública y el problema fundamental de la contención del poder. En este marco intelectual, la teoría del liderazgo es un intento de responder a uno de los desafíos más antiguos de la historia humana:

¿Cómo se puede mantener el poder político sujeto a principios éticos para que el poder público no se convierta en tiranía individual, aristocracia hereditaria y consagración ciega de los gobernantes?

Esta guía integral examina, a través de 10 preguntas clave, la crisis del poder tras el fallecimiento del Profeta del Islam (PB), la biografía práctica de los líderes, los conceptos malinterpretados y su vínculo con los desafíos del ser humano contemporáneo.

Pregunta 1: ¿Cuál fue la crisis de sucesión del Profeta (PB)? ¿Una disputa tribal o el enfrentamiento de dos modelos de gobernanza?

Una de las suposiciones más comunes en los estudios orientalistas es que la sociedad islámica, inmediatamente después del fallecimiento del Profeta del Islam (PB), se vio envuelta en una lucha por el poder en un lugar llamado Saqifah (el consejo de emergencia de los ancianos tribales en Medina para determinar un sucesor), convirtiendo la religión en un instrumento para el dominio tribal. Aunque los conflictos objetivos por el poder en la historia son innegables, este análisis pasa por alto los fundamentos intelectuales subyacentes.

Desde la perspectiva del pensamiento político chiita, el acontecimiento de Saqifah no fue una disputa por la distribución del botín del gobierno, sino un profundo enfrentamiento entre dos modelos diferentes de gestión de la sociedad:

  • El modelo meritocrático y orientado a objetivos: Este punto de vista sostenía que la naciente sociedad de Medina, tras el Profeta, necesitaba un liderazgo que poseyera el más alto grado de conocimiento, visión social y integridad moral, para que el mensaje ético del islam no sufriera desvíos. En este modelo, antes de ser una herramienta de dominio, la soberanía es una responsabilidad intelectual y educativa.

  • El modelo pragmático de preservación del orden existente: Por el contrario, un grupo de influyentes, apoyándose en la lógica del pragmatismo de emergencia, creía que la prioridad principal era prevenir el colapso de la frágil alianza entre las tribus; incluso si, para lograr este acuerdo rápido, los personajes más meritorios eran marginados y el sistema político volvía a las estructuras tribales tradicionales.

Este punto de partida demuestra que el surgimiento del chiismo en la historia fue un movimiento de protesta con una profunda preocupación por la legitimidad y la ética; un esfuerzo por evitar que los ideales orientados a la justicia degeneraran en un imperio militar y hereditario.

Pregunta 2: ¿Cuál es la posición del Imam en el pensamiento chiita y en qué se diferencia del califa histórico?

En el vocabulario político occidental, a menudo no se hace distinción entre el «califa» (el gobernante político del imperio islámico) y el «Imam» (el líder espiritual y ético integral), y ambos son tratados como gobernantes religiosos o monarcas autocráticos. Sin embargo, en la definición chiita, el Imamat (el imamato) tiene una naturaleza completamente independiente de la estructura de los imperios históricos omeya y abasí.

La posición del liderazgo en esta escuela se basa en tres ejes fundamentales:

  • Autoridad científica y epistémica: El líder es el clarificador de las enseñanzas, la racionalidad religiosa y el intérprete de los textos sagrados, para que la superstición y la distorsión no dominen el pensamiento de la sociedad.

  • Modelo ético y rectitud vivida (Ismah; inmunidad al pecado y al error según la creencia teológica): El líder de la sociedad debe poseer el más alto nivel de integridad, justicia interna e inmunidad frente a los errores morales; puesto que alguien prisionero de sus propios intereses personales o de la corrupción no es apto para custodiar la justicia ajena.

  • Gestión social y política: Esta dimensión solo adquiere un aspecto ejecutivo cuando la voluntad libre de la sociedad y los ciudadanos así lo demanda.

Por consiguiente, mientras que el califas histórico se convirtió rápidamente en una monarquía despótica donde el califa no rendía cuentas ante ninguna institución, la teoría del liderazgo en el chiismo es una institución cuyo objetivo central es el control ético de los poseedores del poder y la prevención de que la justicia sea sacrificada en el altar de los tejemanejes políticos cotidianos.

Pregunta 3: ¿Designación divina o elección del pueblo? ¿Cómo concilia el chiismo la legitimidad divina con la soberanía popular?

Uno de los principales malentendidos sobre la teoría del liderazgo es confundirla con las teocracias absolutistas occidentales o con el despotismo oriental, en los que el gobernante afirma poseer un derecho divino sin rendir cuentas ante el pueblo.

En la filosofía política chiita, la formación del poder político legítimo consta de dos pilares inseparables:

  • La legitimidad doctrinal y axiológica (Mashru’iyyah): El derecho al liderazgo y a la guía ética emana del conocimiento trascendente, la justicia intrínseca y la idoneidad moral establecida por Dios. La verdad ética y la justicia objetiva no están sujetas a la manipulación ni a las mayorías circunstanciales.

  • La aceptabilidad social y la soberanía popular (Maqbuliyyah): El ejercicio efectivo del poder y la administración del gobierno dependen absolutamente de la libre voluntad, la elección y el consentimiento de los ciudadanos (Bay’ah; el pacto sociopolítico).

El Imam Ali (P) dejó meridianamente claro que, a pesar de su designación y mérito intrínseco, si la sociedad no demanda su presencia ni acude libremente a sellar el pacto de gobernanza, el líder ético jamás recurrirá a la coerción, las armas o el engaño para tomar el poder. Así pues, el liderazgo político no es un privilegio que se impone sobre la sociedad, sino una responsabilidad que solo se materializa cuando existe un contrato social voluntario.

Pregunta 4: El gobierno del Imam Ali (P); ¿Utopía idealista o realismo fundado en principios de justicia?

El único período en el que la teoría del liderazgo ético asumió formalmente las riendas del poder público fue el gobierno del Imam Ali (P) (656–661 d. C.). Este mandato de cinco años constituye un caso de estudio fundamental para la filosofía política comparada.

Al asumir la gobernanza tras una rebelión popular generalizada contra la corrupción administrativa y el nepotismo del tercer califa, el Imam Ali (P) rechazó categoricamente la separación maquiavélica entre la ética y la política:

  • Rechazo a la discriminación presupuestaria: Abolió de inmediato el sistema de privilegios de la nobleza árabe, decretando la distribución igualitaria de las arcas públicas (Bayt al-Mal) entre todos los ciudadanos, con independencia de su raza, etnia o estatus tribal.

  • Transparencia absoluta ante los ciudadanos: En sus cartas oficiales recogidas en Nahy al-Balagha (La cumbre de la elocuencia), proclamó que el gobernante no tiene derecho a ocultar ningún secreto al pueblo, salvo las directrices estrictamente confidenciales del frente bélico en tiempos de hostilidad defensiva.

  • Institucionalización del estado de derecho: En los tribunales de justicia, se sometió al juicio de un juez ordinario en igualdad de condiciones con un ciudadano judío de su jurisdicción, prohibiendo que los magistrados le otorgaran cualquier trato preferencial por su investidura pública.

  • La Carta a Malik al-Ashtar: En este documento histórico de gobernanza civil —reconocido internacionalmente por su dimensión universal—, sentenció la célebre directriz sobre el trato equitativo hacia todos los seres humanos:

«Haz que tu corazón sienta misericordia, benevolencia y ternura hacia tus gobernados. No te comportes con ellos como una fiera que busca devorarlos; pues la gente se divide en dos clases: o son tus hermanos en la fe, o son tus semejantes en la creación.»

Lejos de una utopía inalcanzable, este modelo demostró que es posible administrar un Estado sin abdicar de los estándares universales de justicia, incluso frente a las más feroces conspiraciones armadas y presiones secesionistas.

Pregunta 5: El Tratado de Paz del Imam Hasan (P); ¿Capitulación política o diplomacia estratégica para salvar el ideal islámico?

Uno de los episodios históricos más tergiversados en los estudios sobre el islam primitivo es el acuerdo de armisticio firmado por el Imam Hasan (P) con Mu’awiyah ibn Abi Sufyan en el año 661 d. C. Los observadores superficiales y las fuentes partidistas pro-omeyas retratan a menudo esta decisión como una renuncia voluntaria al derecho o una capitulación pasiva ante la hegemonía militar de Sham (Siria).

Sin embargo, a la luz del análisis sociopolítico y de los propios términos del pacto, este tratado constituyó una magistral estrategia de resistencia diplomática guiada por tres imperativos fundamentales:

  • Desarticulación del disfraz de legitimidad omeya: Mu’awiyah presentaba su conflicto como una discrepancia interna ordinaria entre dos facciones musulmanas. Al aceptar una tregua condicionada con cláusulas éticas y vinculantes muy precisas (entre ellas, la prohibición de instaurar una monarquía hereditaria y la exigencia de garantizar la seguridad de los disidentes políticos), el Imam Hasan (P) forzó al aparato omeya a desvelar su verdadera naturaleza despótica al incumplir cada uno de los puntos acordados.

  • Preservación del núcleo de la vanguardia ética: Ante la desmoralización provocada por los sobornos omeyas y la traición de varios mandos militares en el ejército de Kufa, una confrontación militar abierta en aquel momento no habría conducido a una victoria transformadora, sino al aniquilamiento total de la élite intelectual y ética que preservaba las enseñanzas originales del Profeta (PB).

  • Preparación del terreno para el despertar de la conciencia social: La paz táctica del Imam Hasan (P) no fue una antítesis de la posterior resistencia del Imam Hussein (P) en Karbala, sino su condición previa necesaria. Sin el desenmascaramiento previo del régimen omeya a través de esta diplomacia contractual, el levantamiento de Karbala habría sido catalogado por la propaganda imperial como una simple rebelión armada marginal.

Pregunta 6: El evento de Karbala y el Imam Hussein (P); ¿Rebelión armada por la corona o martirio testimonial y reformador?

La epopeya de Karbala (680 d. C.) constituye el núcleo afectivo, simbólico y axiológico más poderoso del pensamiento chiita. No obstante, frente a la mirada occidental, a menudo surge el dilema: ¿fue el movimiento del Imam Hussein (P) una tentativa militar por conquistar el trono que culminó en un fracaso bélico, o una inmolación teológica predeterminada ajena a la racionalidad histórica?

El propio Imam Hussein (P) definió con claridad los parámetros de su misión en su testamento político antes de partir de Medina:

«No me he levantado por arrogancia ni ambición egoísta, ni por afán de corrupción o tiranía. Mi único propósito es buscar la reforma en la comunidad de mi abuelo: deseo promover el bien, erradicar la injusticia y seguir la senda de mi abuelo y de mi padre Ali.»

Los elementos clave que definen el significado de Karbala incluyen:

  • Rechazo a la legitimación del despotismo dinástico: Yazid ibn Mu’awiyah exigía un juramento de fidelidad incondicional (Bay’ah obligatoria) que habría significado la capitulación moral definitiva de la comunidad ante una monarquía absolutista, corrupta y degenerada. La negativa rotunda del Imam Hussein proclamó que existen principios de dignidad y justicia innegociables por encima de la supervivencia biológica.

  • El martirio como testimonio ético activo (Shahadah): Cuando las vías del diálogo cívico quedan clausuradas por la tiranía totalitaria, el sacrificio testimonial de una élite moral expone ante las conciencias colectivas la ilegitimidad del tirano. El martirio en Karbala no fue un suicidio místico pasivo ni un acto de desesperación, sino un acto sublime de objeción de conciencia que sacudió los cimientos morales del imperio omeya para siempre.

  • El rol insustituible de la voz femenina (La oratoria de Sayyidah Zaynab): La campaña de Karbala no concluyó el día diez de Muharram en el campo de batalla. La labor informativa, la entereza psicológica y los célebres discursos de Sayyidah Zaynab (P) (hermana del Imam Hussein) en los palacios de Kufa y Damasco desbarataron la maquinaria de censura imperial y transformaron una aparente derrota militar en una victoria ética perdurable.

Pregunta 7: La pluralidad de métodos en la unidad de propósito; ¿Por qué variaron las estrategias prácticas de los doce Imames?

Uno de los interrogantes recurrentes en el estudio de la historia chiita es la aparente contradicción entre las posturas de los diferentes Imames: mientras el Imam Ali gobernó y lideró campañas militares defensivas, el Imam Hasan optó por el pacto diplomático, el Imam Hussein por el levantamiento frontal, y los Imames posteriores (desde el Imam Sayyad hasta el Imam Askari) centraron sus esfuerzos en la educación intelectual, el misticismo ético y la articulación de redes comunitarias subterráneas.

Lejos de reflejar incoherencia doctrinal, esta variedad ilustra el principio fundamental de la flexibilidad táctica en la preservación de los principios rectores:

  • La etapa de la resistencia espiritual y la pedagogía comunitaria (Imam Sayyad): Tras la asfixiante represión que siguió a Karbala, la reconstrucción del tejido moral y psicológico de una sociedad alienada se articuló a través de la literatura oracional y de súplicas elevadas, como Al-Sahifah al-Sayyadiyyah (un compendio magistral de ética, misticismo y protesta silenciosa contra la deshumanización social).

  • La revolución científica y el diálogo intercultural (Imames Baqir y Sadiq): Durante la crisis de transición del califato omeya al abasí, los Imames aprovecharon la distensión relativa para fundar grandes academias interdisciplinarias en Medina. Allí formaron a miles de eruditos no solo en jurisprudencia y teología, sino también en ciencias naturales, química, medicina y filosofía, debatiendo abiertamente con ateos, pensadores agnósticos y representantes de otras tradiciones religiosas.

  • El exilio forzado y el liderazgo a través de redes descentralizadas: Frente al control policial de los califas abasíes, que recluyeron a los últimos Imames en acantonamientos militares (Askariyyah), el liderazgo se adaptó mediante una vasta red clandestina de delegados y representantes de confianza (Wikalah), demostrando la resiliencia del modelo para guiar a las comunidades sin depender de una presencia política visible.

Todos los líderes persiguieron un único e invariable propósito: defender la dignidad humana, preservar la racionalidad del mensaje divino y evitar que la religión se convirtiera en el lacayo ideológico del poder de turno.

Pregunta 8: El principio de Taqiyyah (disimulo prudencial); ¿Hipocresía y duplicidad moral o mecanismo racional de autodefensa frente a la persecución sistemática?

El concepto de Taqiyyah ha sido objeto constante de tergiversaciones en la literatura orientalista y en la polémica interreligiosa, confundiéndolo erróneamente con la deshonestidad, el engaño calculador o la hipocresía sistemática.

Desde una perspectiva filosófica, jurídica y de derechos fundamentales, la Taqiyyah es una norma de prudencia estrictamente regulada:

  • El principio universal de protección de la vida (Autodefensa pasiva): Cuando un individuo o una comunidad minoritaria se enfrenta a regímenes totalitarios que imponen la uniformidad ideológica bajo amenaza de genocidio, tortura o exterminio, ocultar temporalmente la filiación doctrinal no es un vicio moral, sino un imperativo racional y ético para salvaguardar la vida humana y los valores superiores.

  • Límites éticos insalvables de la Taqiyyah: En la doctrina chiita, la Taqiyyah jamás es una patente ilimitada. Los juristas establecen con claridad que queda estrictamente prohibida (Haram) en dos escenarios decisivos: 

    • Cuando ocultar la verdad conduzca al derramamiento de sangre inocente o al daño directo a terceros.

    • Cuando la propia existencia del mensaje islámico y sus principios fundacionales se encuentren en riesgo de aniquilación o distorsión total (motivo por el cual el Imam Hussein (P) rechazó tajantemente la Taqiyyah frente al régimen de Yazid y asumió el martirio frontal).

  • Paralelismos en el pensamiento ético occidental: Este criterio equivale al reconocimiento del derecho a la resistencia pasiva, la objeción de conciencia clandestina y los protocolos de supervivencia moral que numerosos filósofos políticos han justificado frente al despotismo absoluto y la inquisición ideológica.

Pregunta 9: La doctrina del Mahdi (P) y la Ocultación (Ghaybah); ¿Milenarismo alienante o esperanza activa y transformadora para la justicia global?

La creencia en la llegada de un redentor ético y universal al final de los tiempos es compartida por la inmensa mayoría de las grandes tradiciones espirituales. No obstante, en la teología chiita, la figura del Imam Mahdi (P) y el estado de Ocultación (Ghaybah) poseen implicaciones prácticas muy específicas para la filosofía de la historia:

  • La Ocultación como un estado de velo, no de ausencia ni pasividad: El Imam oculto no es una figura mitológica desvinculada de la realidad humana, sino un testigo vivo de las vicisitudes del mundo. La tradición utiliza la metáfora del «sol tras las nubes»: aunque el ojo humano no pueda percibirlo directamente debido a los obstáculos circunstanciales, la vida, la gravitación y la luz continúan sustentando el ecosistema social y espiritual.

  • La espera activa (Intizar al-Faray) frente al fatalismo: Frente a ciertas visiones mesiánicas pasivas que inducen al abandono cívico y a la tolerancia del mal esperando un milagro celestial repentino, el concepto chiita de Intizar exige una preparación consciente e integral. Implica luchar activamente contra la injusticia, desarrollar el conocimiento científico y cultivar virtudes éticas para sentar las bases de una civilización digna de recibir una gobernanza basada en la justicia absoluta.

  • Universalismo y pluralismo del proyecto del Mahdi (P): La llegada del Mahdi no responde a una revancha sectaria, sino a un pacto global de liberación de todos los oprimidos del mundo (Mustad’afin). En esta visión, el regreso del Profeta Jesús (P) junto al Imam Mahdi encarna la reconciliación universal entre los mensajes proféticos, el diálogo sincero entre las civilizaciones y la erradicación de las guerras de dominación imperial.

Pregunta 10: Chiitas, sunitas y los conflictos contemporáneos de Oriente Medio; ¿Confrontación intrínseca o manipulación política?

¿Indican las tensiones y disputas sectarias en Oriente Medio una naturaleza beligerante e irreconciliable de la religión? Los datos históricos y los análisis sociológicos revelan una realidad completamente distinta:

  • Una prolongada tradición de convivencia pacífica: Durante siglos, los seguidores de ambas ramas convivieron en armonía en urbes históricas como Damasco, Bagdad, El Cairo y Basora; compartieron el comercio, rezaron en mezquitas comunes y forjaron profundos e históricos lazos de parentesco e intermatrimonio.

  • El extremismo como producto de las crisis geopolíticas contemporáneas: Las corrientes violentas de carácter takfirí (grupos que declaran apóstatas a quienes discrepan de sus posturas) no hunden sus raíces en las tradiciones religiosas clásicas; por el contrario, son fruto directo de la instrumentalización de los petrodólares, los intereses de bloques de poder hegemónicos, la pobreza estructural y las devastadoras consecuencias de las intervenciones militares extranjeras en las últimas décadas.

  • La estrategia unificadora en la jurisprudencia y en las altas autoridades chiitas: Los juristas y las autoridades religiosas de referencia (Mariyiyyah) del chiismo siempre han enfatizado la inviolabilidad absoluta de la vida, el honor y los derechos de los fieles de otras escuelas islámicas. En este sentido, la máxima autoridad religiosa de Nayaf proclamó en una declaración histórica e indeleble respecto a los musulmanes sunitas: «No digáis que los sunitas son nuestros hermanos, sino que son nosotros mismos, nuestras propias almas.»

Conclusión: El liderazgo justo como brújula ética de la historia

Una relectura rigurosa y desapasionada de la doctrina del Imamato (Imamah) evidencia que este pensamiento no concibe el poder político como un fin supremo en sí mismo ni como un privilegio reservado a una casta determinada. Por el contrario, lo define como una custodia fiduciaria supeditada de manera estricta al servicio comunitario, a la salvaguarda de los derechos humanos fundamentales y a la promoción efectiva de las libertades civiles.

Este legado histórico constituye un patrimonio ético compartido para todo aquel que sostenga que la acción política debe estar intrínsecamente subordinada a la moral, y que no existe soberanía legítima que pueda anteponerse a la dignidad inalienable y a la justicia debida al ser humano.

Glosario de conceptos fundamentales sobre el Imamato y la historia del Islam

Para facilitar la comprensión de la terminología especializada empleada en esta investigación, se exponen a continuación las definiciones sintéticas de los conceptos clave:

Imamato (Imamah): En la teología chiita, designa la investidura espiritual, ética y de liderazgo integral de la sociedad tras el Profeta Muhammad (PB). Su cometido primordial reside en preservar la autenticidad del mensaje revelado, dilucidar sus preceptos y materializar la justicia social; una dignidad fundamentada en méritos intrínsecos de idoneidad, conocimiento inspirado ('Ilm Ladunni) e integridad moral superior (Taqwa).

Saqifah: Lugar techado en Medina donde, tras el fallecimiento del Profeta del Islam, se congregó un sector de los Muhayirun y los Ansar para designar de forma precipitada al primer califa sobre la base de equilibrios y pactos de poder tribal; acontecimiento fundacional que derivó en la escisión práctica entre la autoridad espiritual legítima y el ejercicio del poder político.

Ghadir Jumm: Paraje situado entre La Meca y Medina donde el Profeta Muhammad (PB), en el año 10 de la Hégira (durante la Peregrinación de Despedida) y ante una multitud de miles de fieles, proclamó formalmente al Imam Ali (P) mediante el término Mawla como su vicario, albacea espiritual (Wasi) y sucesor universal.

Juramento de fidelidad (Bay’ah): Pacto cívico-jurídico y político concertado entre el gobernante y los ciudadanos. En la tradición del Ahlul-Bayt (P), la Bay’ah cobra plena validez únicamente sobre la base de la libre elección, el consentimiento consciente mutuo y el compromiso irrestricto con la justicia y la ley divina, quedando desprovista de cualquier legitimidad frente a la coacción o la imposición autoritaria.

Infalibilidad / Inmunidad ética ('Ismah): Grado supremo de pureza interior, integridad ética y discernimiento cognoscitivo que preserva al individuo del pecado, la desobediencia moral y el error en la transmisión y aplicación de la guía divina, alcanzado mediante la libre voluntad sin anular en modo alguno el libre albedrío.

Ahlul-Bayt (La Familia Profética): La descendencia purificada del Profeta Muhammad (PB), conformada específicamente por el Profeta (PB), Ali, Fátima, Hasan, Hussein y los nueve Imames sucesores del linaje de Hussein (P). De acuerdo con el Versículo de la Purificación (Ayat al-Tathir), están exentos de mácula moral y representan la máxima autoridad doctrinal y sapiencial para la comunidad islámica.

Prescripción del bien y proscripción del mal (Al-Amr bil-Ma’ruf wan-Nahy ‘an al-Munkar): Deber cívico y ético de participación activa orientado a salvaguardar los valores morales, el Estado de derecho, el bienestar social y la resistencia civil ante la corrupción institucional, el despotismo y las desviaciones en el seno del poder.

Mahdismo y Ocultación (Mahdismo y Ghaybah): Doctrina escatológica chiita que afirma la existencia viva y continua del Duodécimo Imam, Muhammad al-Mahdi (P), en estado de velamiento (Ghaybah), y su advenimiento final al término de los tiempos para desmantelar las estructuras de opresión, ignorancia y tiranía, instaurando una era de paz duradera y justicia equitativa universal.

Bibliografía y fuentes documentales

Fuentes primarias teológicas e históricas

Al-Baladhuri, Ansab al-ashraf, ed. ?, Beirut: Franz Steiner, 1979 (sobre Saqifah y la era omeya).

Al-Kulayni, Al-Usul min al-Kafi, Teherán: Dar al-Kutub al-Islamiyyah, 1988 (doctrina del Imamato y la Ocultación).

Al-Mas'udi, Muruy al-dhahab, Beirut: al-Maktaba al-'Ilmiyyah, 1979 (relato del tratado de Hasan y de Ashura).

Al-Mufid, Awāʾil al-maqālāt y Al-Irshad, Qom: Mu'assasat Al al-Bayt, 1993 (teología imamí clásica).

Al-Tabari, Ta'rikh al-rusul wa-l-muluk, ed. M. J. de Goeje, Leiden: Brill, 1879–1901 (fuente narrativa fundamental).

Al-Ya'qubi, Ta'rikh, Beirut: Dar Sadir, 1960 (perspectiva temprana sobre la sucesión).

Ibn Kathir, Al-Bidayah wa-l-nihayah, El Cairo: Maktabat al-Ma'arif, 1990 (crónica sunita con testimonios sobre Yazid).

Nahy al-Balaghah, recopilación atribuida a al-Sharif al-Radi, Qom: Hijrah, 1993 (sermones y la Carta de Malik al-Ashtar).

Al-Saduq, Kamal al-din wa-tamam al-ni'mah, Qom: Mu'assasat al-Nashr al-Islami, 1992 (doctrina de la Ghaybah).

Al-Sahifah al-Sajjadiyyah, oraciones del Imam Zayn al-'Abidin (P), Qom: Mu'assasat al-Nashr al-Islami, 1991.

Obras académicas de orientalistas y estudios contemporáneos

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Halm, Heinz, Shiism, Edinburgh: Edinburgh University Press, 2004 (sobre el Imamato y el dogma duodecimano).

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Momen, Moojan, An Introduction to Shi'i Islam, New Haven: Yale University Press, 1985 (panorama histórico y doctrinal).

Veccia Vaglieri, Laura, «Ali ibn Abi Talib», en Encyclopaedia of Islam, 2.ª ed., Leiden: Brill (sobre el califato de Ali y su programa).

Watt, W. Montgomery, Muhammad at Medina, Oxford: Clarendon Press, 1956 (contexto de la sucesión).

Ajundí, Muh. y otros, «Shiism and politics», en The Cambridge History of Islam, vol. 1, Cambridge: Cambridge University Press, 1970.

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Tabataba'i, Sayyid Muhammad Husayn, Shi'ite Islam, trad. S. H. Nasr, Albany: SUNY Press, 1975 (presentación doctrinal).


Todos los derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia. 
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Palabras claves
Imamato, liderazgo islámico, crisis política en el islam, Saqifah, Imam Ali, Imam Hussein, justicia política, islam y democracia.
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Autor
Equipo editorial Islamoriente
Tema
Derecho
Política-Economía
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Wed, 21 Oct 2026 - 10:23

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